Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

El estrés como necesidad vital

| tiempo de lectura 2:13'

Hace mucho tiempo, efectivamente, el estrés era vital para la supervivencia. Lo importante y lo urgente coincidían en el tiempo.

Desde que los primeros humanos empezaron a habitar este mundo hasta la época en la que vivieron nuestr@s abuel@s, cuando pasaba algo era necesario reaccionar rápidamente. Ya fuera porque un tiranosaurio acechaba tu poblado o bien porque el tractor se había averiado en plena siembra.

Algo pasaba y tenías que reaccionar rápidamente para que esto no perturbara significativamente tu vida —o incluso te la quitara—. Hoy en día, si te acechan en un callejón oscuro, también es genial ponerte en guardia rápidamente.

Ante todo esto, nada mejor que disponer de un mecanismo para reaccionar automáticamente: el estrés.

Cuando algo llamativo y ruidoso aparece en nuestro entorno, nos lo disparara. Pero claro, atrás ha quedado el tiempo en que cualquier ruido —por pequeño que fuera— podía significar una amenaza para tu vida.

Ahora, la mayoría de las cosas llamativas que aparecen acostumbran a ser chorradas. Y tenemos centenares de ellas cada hora. Nuestro mundo es abrumador.

Pero detrás de un ping es muy raro que haya algo realmente urgente e importante.

Aun así, siempre, siempre, el último email es el que capta nuestra atención. Lo hace porque es natural para nosotr@s: no sea que aparezca el tiranosaurio.

La consecuencia de todo ello es que mantener nuestro enfoque sobre cualquier cosa sea casi una rareza. Es necesario reeducar nuestra atención. Y hacerlo remando en contra de nuestros instintos naturales.

Es normal que se nos haga difícil mantener la atención —y motivación— sobre algo que va a estar presente en nuestras vidas durante semanas o meses. Es decir, cualquiera de los proyectos «tostón» que puedes tener ahora mismo encima de tu mesa. Cualquier ruidito es bueno para abandonarlos.

De esta manera, una de las principales razones por la que las personas no implementan de forma consistente la metodología GTD —u otras metodologías— es su adicción (o su conformidad con) al estrés ambiental.

La mayoría no se dan cuenta de que están inmersas en este estrés ambiental. Es como un olor determinado, que con el paso del tiempo ya nos acostumbramos a él y dejamos de percibirlo.

Incluso cuando empiezan a experimentar los beneficios de la metodología, con una reducción significativa del estrés y del ruido mental, no se sienten bien. Lógico, es antinatural.

Siguen teniendo un runrún sobre algo que pueden estar perdiéndose. A veces incluso acrecentado por el «si no me ven que ando como pollo sin cabeza y refunfuñando todo el rato van a pensar que no trabajo, que no soy una persona responsable».

Este impulso de volver a lo último, más llamativo y más ruidoso, provoca muchas caídas de la tabla. No te das cuenta de que ya has abandonado tu sistema y vuelves a campar a tus anchas.

La clave está en sentir que vivir sin estrés también es natural. Que decidir dónde enfocas tu atención no es arriesgado, ni va a dificultar tu existencia.

Y aprender a disfrutar de un ambiente sin estrés.

Photo by Sigmund on Unsplash

Comentarios

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ALBERTO


Me encanta. "cualquiera de los proyectos «tostón» que puedes tener ahora mismo encima de tu mesa. Cualquier ruidito es bueno para abandonarlos". Tal cual. No hay mucho más que ecir, me declaro culpable.

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