Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

¿Caerse de la tabla? La vida es asín

| tiempo de lectura 2:40'

Hacía tiempo que tenía muchas esperanzas puestas en esta semana. La que justo termina en el momento que estoy escribiendo este post, un viernes por la tarde.

Te digo que tenía puestas muchas esperanzas en esta semana porque estaba resistiendo inusitadamente despejada durante la revisión del Calendario en mis Revisiones Semanales precedentes. Una isla en medio de un mar de cursos, ponencias, reuniones y todo tipo de otros compromisos.

Así que hace tiempo que me sentía como un náufrago nadando hacia ella. Con muchas esperanzas de hacer mucho de aquello que requiere plena atención. Aquello que solo el hecho de pensar que lo tienes que hacer ya duele.

Y llegó el lunes, pero los lunes y yo ya nos conocemos. Somos un matrimonio bien avenido, lo dejamos pasar todo sin hacer demasiado ruido. Las expectativas en que el lunes sea un día productivo, en mí, son nulas.

Y llegó el martes. Uy, me duele un poco la cabeza. Mira, tengo en un cajón unos cuantos test de antígenos. Ay, positivo de COVID. No pasa nada, únicamente tengo los síntomas de un ligero resfriado. No te asustes que aún salvarás la semana.

¿Sí? ¡Ja!

¡Ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes! De aquello de hacer cosas de pensar, nada de nada. Mi cerebro ni ha estado, ni se le ha esperado.

¿Conoces el horizonte suelo en GTD? Pues me he terminado moviendo en el horizonte subsuelo. Nada de plantearme una perspectiva más lejana que la que ha estado a un palmo de mi nariz. Te lo traduzco: nada más allá de los escaneos de emergencia del correo electrónico y similares.

Y es que: LA VIDA ES ASÍN.

Esta es mi adaptación cañí de la metáfora de la tabla de surf de Allen. Tiene mucho menos glamur que imaginarme como un surfista bronceado en un océano plateado, pero da para una buena camiseta misterwonderfuliana.

En lo que sí he reflexionado mucho es en otra frase de Allen, una en la que afirma que debes ser capaz de manejarte con tu sistema ni que estés en la cama, a 40 de fiebre. No recuerdo en mi historia reciente una semana tan mala y a la vez tan bien aprovechada.

Y entiéndeme, no solo el sacar mucho trabajo es aprovechar la semana. Aprovechar la semana es tener la confianza que la mayor parte del tiempo has estado haciendo aquello que tenía más sentido.

Así que, es evidente que cuando estás enfermo lo primero es cuidarse. Y si el cuerpo no da de sí, pues caldito y sofá.

Sentirse una persona efectiva no es maldecirse por la mala suerte de haber pillado COVID justo en una semana que prometía mucho. Es justo lo contrario, es aprender a encajar con deportividad el: «la vida es asín».

La potencia de haber integrado unos comportamientos efectivos, y entre ellos disponer de un sistema de organización, me ha permitido contar con la confianza de que voy a seguir manteniendo la sensación de control.

De esta manera he sido capaz de renegociar compromisos y decidir qué hacer —y no hacer— con confianza en cada momento, incluso desde el sofá, con el bol de caldo y con el termómetro puesto.

Si no hay materia prima —frescura mental— para hacer algo, pues se hace otra cosa que requiera de menos. Esto se puede hacer si previamente has pensado y decidido sobre ello y cuentas con una lista organizada que contiene recordatorios de todo ello. Porque claro, solo te faltaría que en medio del COVID la becaria se tuviera que poner a hacer de jefa.

Efectivamente, no he podido hacer nada de lo que intuitivamente hace unos días creía que podría haber hecho esta semana. Pero no pasa nada. He hecho otras cosas.

Ya vendrán tiempos mejores.

Photo by Amin Hasani on Unsplash

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