Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

Cómo dejar de vivir apagando fuegos en el trabajo

| tiempo de lectura 1:48'

Cuando un entorno de trabajo se vuelve caótico, reactivo o lleno de interrupciones, es fácil llegar a una conclusión aparentemente lógica: «no puedo hacer nada, esto es así».

Ahí es donde aparece el rol de víctima.

Es una posición comprensible. Si las reglas vienen dadas, si la cultura ya está definida y si las demandas externas no paran, lo natural es asumir que nuestra única opción es sufrirlo con resignación.

Y, en cierto modo, esa idea alivia. Porque si no hay alternativa, tampoco hay decisiones que tomar.

El problema es que esta lectura tiene un alto coste: elimina cualquier margen de maniobra.

Porque, aunque no todo esté bajo nuestro control, tampoco lo está todo fuera de él. 

Puede que no decidamos cuántos correos recibimos. Pero sí podemos decidir cómo y cuándo los gestionamos. Puede que no podamos evitar todas las interrupciones, pero sí ver cuáles aceptamos y cómo respondemos a ellas. Puede que no cambiemos una organización en un día, pero sí podemos dejar de reforzar automáticamente ciertas dinámicas.

Aquí es donde todo se vuelve más incómodo —y más interesante—.

Muchas de las situaciones que vivimos como imposiciones externas también se sostienen gracias a nuestra forma de actuar. No las hemos creado necesariamente, pero podemos estar contribuyendo a que se mantengan.

Mientras vemos el problema como algo completamente externo, solo queda la queja. No obstante, cuando reconocemos que formamos parte del sistema, aparece una posibilidad distinta: intervenir en él.

El margen de maniobra suele aparecer justo donde dejamos de buscarlo.

Con movimientos pequeños, casi siempre desde los márgenes. Aun así, con un gran efecto acumulativo. 

Porque igual que ayudamos a construir el entorno actual, también podemos empezar a modificarlo.

Y ese cambio empieza justo en el momento en que dejamos de tratar las reglas como inevitables y volvemos a verlas como lo que siempre han sido: decisiones, propias o heredadas.

Cambiar cuándo responder. Elegir no reaccionar inmediatamente. Reservarte un bloque de tiempo para el trabajo tranquilo.

Ahí termina el rol de víctima.Y ahí empieza, de verdad, el cambio hacia unas organizaciones más saludables. Y personas más felices.  

 

¿Te identificas con esto?

En OPTIMA3® trabajamos estos temas en nuestros cursos, ayudando a personas, equipos y organizaciones a gestionar mejor las prioridades, reducir la sensación de urgencia constante y crear formas de trabajo más sostenibles.

Porque mejorar la productividad no consiste en hacer más cosas, sino en trabajar con más criterio, atención y foco.

👉 Si quieres más información sobre nuestros cursos, escríbenos y lo vemos.

 

Comentarios

Francisco Garzón Nácher avatar
Francisco Garzón Nácher


Hola buenos días,
Fantástico artículo, resumen excelente de una día de trabajo en una área de TI. Hay que luchar contra esa tendencia del modelo de las interrupciones con esas pequeñas decisiones que comentas y revertirlo. Parecen pequeñas pero realmente son grandes decisiones.
Muchas gracias!!!

Todo el contenido de Efectivitat, el Blog de Jordi Fortuny, está bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional (Reconocimiento - Compartir bajo la misma Licencia).

2012-2023 Jordi Fortuny - Algunos derechos reservados

Ir al contenido