Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

Cada vez más rápidos, cada vez menos críticos

| tiempo de lectura 2:30'

A veces tengo la sensación de que la inmediatez y la mediocridad se han convertido en el nuevo estándar. Vivimos rodeados de mucho contenido, de opiniones taxativas, de recetas mágicas para todo… y de cada vez menos reflexión. Hay demasiado ruido y muy poco criterio.

Y ahora, por si no teníamos suficiente, llega la inteligencia artificial para acelerar todavía más este disparate.

Que quede claro: no estoy en contra de la IA. Me parece una herramienta extraordinaria y la utilizo. Lo que me sorprende es la frivolidad con la que algunos profesionales parecen dispuestos a delegar en ella precisamente aquello que los hacía valiosos.

Un diseñador no es alguien que genera imágenes. Un formador no es alguien que prepara diapositivas. Un consultor no es alguien que redacta informes. Un analista no es alguien que produce gráficos. Un comercial no es alguien que envía ofertas. Un programador no es simplemente alguien que escribe código.

Detrás de cualquier trabajo bien hecho hay experiencia, conocimiento y, sobre todo, criterio. También en las tareas aparentemente más sencillas. Y eso no se improvisa con un buen prompt.

Aquí aparece algo que me preocupa especialmente: la «delegación cognitiva». Estamos pasando de utilizar la tecnología para ayudarnos a pensar, a utilizarla para ahorrarnos el esfuerzo de hacerlo.

Y me parece una contradicción enorme.

Llevo muchos años defendiendo la necesidad de liberar nuestra mente de cargas innecesarias. Pero precisamente para eso: para disponer de más recursos mentales con los que pensar, decidir y crear. No para dejar de hacerlo.

Hay otra cuestión que tampoco me deja demasiado tranquilo: la paradoja de Jevons aplicada a la IA.

Esta paradoja dice que cuando algo se vuelve más eficiente y barato, podemos acabar consumiendo más en lugar de menos. Con la IA está ocurriendo exactamente esto. Como escribir correos cuesta menos, enviamos más. Como preparar informes es más fácil, pedimos más, aunque muchos acaben sin leerse. Como convocar y resumir reuniones es automático, hacemos más reuniones. Y como analizar datos resulta más sencillo, multiplicamos los análisis, aunque no tengamos claro qué decisiones queremos tomar.

Hemos convertido la IA en una especie de máquina de hacer churros. Como ahora podemos producir casi cualquier cosa en cuestión de segundos, parece que tenemos que producir sin parar. Da igual si hace falta, si aporta algo o si alguien lo ha pedido.

Más actividad, más información, más ruido. ¿Y mejores resultados? No lo tengo nada claro.

Porque una cosa es ser más productivos y otra muy distinta es ser más efectivos. La efectividad personal no consiste en hacer más cosas, sino en pensar y decidir mejor qué cosas merecen la pena hacer.

Me preocupa que estemos utilizando una tecnología extraordinaria para acelerar los mismos malos hábitos que llevamos años intentando corregir. Y que, al final, en lugar de ganar tiempo para pensar, acabemos todavía más ocupados, produciendo más cosas que nadie necesita.

Resulta difícil de entender que, justo ahora que tenemos en nuestras manos herramientas capaces de ayudarnos a pensar mejor, parezcamos tan dispuestos a dejar de hacerlo.

 

¿Te identificas con esto?

En OPTIMA3® trabajamos estos temas en nuestros cursos, ayudando a personas, equipos y organizaciones a gestionar mejor las prioridades, reducir la sensación de urgencia constante y crear formas de trabajo más sostenibles.

Porque mejorar la productividad no consiste en hacer más cosas, sino en trabajar con más criterio, atención y foco.

👉 Si quieres más información sobre nuestros cursos, escríbenos y lo vemos.

 

Todo el contenido de Efectivitat, el Blog de Jordi Fortuny, está bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional (Reconocimiento - Compartir bajo la misma Licencia).

2012-2023 Jordi Fortuny - Algunos derechos reservados

Ir al contenido